El 15 de Enero de 1919, Rosa Luxembrugo, considerada como la dirigente marxista más importante de la historia, fallece en Alemania después de que el soldado Runge le destrozara el cráneo y la cara a culatazos, más tarde otro militar la remata con un tiro en la nuca.
Su cadáver es arrojado a uno de los canales del río Spree atado a unos sacos con piedras y aparecería dos semanas después.
Rosa Luxembrugo, contribuyó como teórica a la explicación a los trabajadores/as de las contradicciones existentes en el capitalismo entre explotados y sus explotadores, pero también como militante revolucionaria organizó y peleó al lado de las masas obreras contra la opresión patronal y las políticas belicistas de los gobiernos.
Rosa fue testigo de, posiblemente, la traición más relevante de la socialdemocracia cuando el SPD ( el partido socialista alemán ) vota en el Reichstag a favor del Kaiser y del presupuesto militar para la guerra.
Esto se convierte en un delirio militarista que da lugar a la sangrienta I Guerra Mundial.
Rosa se opone con todas sus fuerzas, escribe y critica de todas las formas posibles semejante traición, llama a los trabajadores a no secundar las políticas de guerra y acusa a la socialdemocracia de la II Internacional de aliarse con los intereses de la burguesía en una guerra imperialista.
Rosa escribe, lo que se conoce, por el » Folleto de Junios» una crítica abierta a todo este proceso y un documento histórico brillante, en palabras de Clara Zetkin, » un emocionante llamado a la paz entre los pueblos y los trabajadores del mundo».
Desde el FSOC queremos y debemos recordar la enorme contribución, el esfuerzo y el compromiso con la clase obrera de esta importante líder del movimiento obrero.
Pasados 102 años de su asesinato, seguimos condenando la persecución de sus ideas y recordando que lamentablemente la coherencia y la honestidad revolucionaria, no en pocas ocasiones, se paga con la vida.


